Los riesgos de Leonel

"¡Cuando la vida nos da la oportunidad de tomar las grandes decisiones, no podemos fallar...!", sentenciaba Leonel Fernández en uno de sus más impactantes spots publicitarios de la campaña electoral del año 1996... ¡y acertó el canasto¡ Veinte años después, Leonel no se puede dar el lujo de errar el tiro, porque ahora, contrario a aquella vez, pone demasiadas cosas en riesgo, tanto para él como para sus más allegados y para su partido.
Es más, hasta el país podría resultar damnificado, si esta vez la bola cae fuera del canasto.
Parecería tremendista el juicio, si no nos detenemos un poco para dar una mirada objetiva a la coyuntura política, sin apasionamientos, con la cabeza fría, evitando meter la rabia que causa el maltrato, en el menú de opciones a contemplar. Deberían saber Leonel, sus allegados y estrategas que son inmensamente más confortables los desaires del gobierno de su partido, que la arremetida catastrófica de la oposición de hoy en el poder mañana.
Si asumimos que la política se mide por los resultados, hay que aceptar sin duda alguna que Leonel es un político exitoso al que no se le pueden cuestionar su habilidad ni su inteligencia políticas, aunque algunos atribuyen una parte importante de sus éxitos a las capacidades tácticas y estratégicas de Danilo Medina. Pero, mezquindades aparte, el presidente Fernández es un animal político de lejísima visión, que cuenta con alto carisma.
La misión fundamental del equipo de estrategas de cualquier candidato, es pasar la vista permanentemente sobre la coyuntura y con ojos perceptivos, policromáticos, apacibles y nítidos, auscultar los recodos, las veredas, las posibles emboscadas que pudieran estar tendidas en el camino. No pueden permitir nunca que las lágrimas de rabia y de impotencia de sus asesorados, le opaquen la visión y nublen el entendimiento, quitándole objetividad al análisis de coyuntura. Esta apreciación también es válida para el entorno más cercano al líder, el cual, muchas veces, tiene tanta o más influencia sobre él, que el grupo de asesores profesionales.
Nos enseña la historia reciente que ningún líder dominicano se ha podido recuperar de un largo ejercicio del poder en menos de ocho años de ausencia y Leonel no tiene porqué ser la diferencia. Más por el contrario, con razón o sin ella, luego de sus doce años de gobierno, el presidente Fernández terminó con un bajo posicionamiento y la población con una percepción negativa sobre su imagen, lo que no ha podido ser cambiado aún con toda la campaña mediática al respecto. Si es simple percepción o realidad, no es el propósito de este artículo dilucidar en este momento, pero descubrirlo con una derrota electoral a cuestas, traería consecuencias funestas para toda la estructura del Partido de la Liberación Dominicana y su dirigencia, la cual podría lamentar amargamente su desacierto.
Si entra el ego a jugar un papel preponderante en la toma de decisiones políticas, el raciocinio se va de vacaciones y las mentes calenturientas y vengativas toman el control, estarían comprando un ticket en primera clase hacia el muro de Jeremías a llorar como mujeres... Con una decisión apresurada, además de la vanagloria personal, estarían lidiando con pobrísima concepción estratégica, enredándose en las patas de los caballos de su propia caballeriza. Es muy simple.
De acuerdo con las últimas encuestas Danilo Medina cuenta con el 88% de los peledeístas apoyando la reelección dentro de su partido. Eso deja sólo un 12% de militantes morados pensando en Leonel como candidato.
El 92% de la población apoya la gestión que está realizando el presidente Medina y hasta el 66% de la población en general está de acuerdo con modificar la Constitución para reelegir a Danilo. En un escenario como ése ¿Es sensato que algún dirigente del PLD le dispute la candidatura al presidente Medina? Desde cualquier punto de vista es absurdo hacerlo.
Si ya están dadas las condiciones para plantear un pacto político entre todas las fuerzas a lo interno del PLD, para garantizar la continuidad del partido de Bosch en el poder en por lo menos ocho años más, ¿Por qué asumir la actitud tacaña y mezquina de regatearle ese derecho legítimamente adquirido en el corazón del pueblo, que es soberano? Si la tendencia de Leonel presenta una propuesta seria al presidente Medina para un acuerdo político de largo aliento, los beneficios para todos serían inconmensurables y el grupo de Fernández obtendría logros tangibles en todos los aspectos, que difícilmente pueda cosechar con una actitud obstina.
Un acuerdo político amplio podría dar garantías a Leonel y su gente de su regreso al poder, incluso por dos períodos, manteniendo su influencia en el Senado, la Cámara de Diputados y los municipios, e incluso, no es descartable que pueda mantener hasta la vicepresidencia de la República.
Por el contrario, si se mantienen con una posición intransigente y logran imponerse en el PLD, podrían crear todas las condiciones para que la oposición se organice en un gran frente contra Leonel, que tendría como agravante a un danilismo desmotivado y frustrado, porque se le ha tronchado a su líder la posibilidad de continuar en el gobierno, en un momento estelar y cuando la mayoría del pueblo le apoya.
Si tomamos en cuenta que Danilo es un hombre muy respetuoso de la institucionalidad, difícilmente se pueda contar con un apoyo irracional desde el gobierno para ninguna candidatura, incluso, ni siquiera para la del propio Danilo, si lo fuera.
El leonelismo tendría que batirse, con la mitad de las fuerzas del PLD desmotivadas, con una sociedad que le adversa con furia y un gobierno con las manos atadas por las leyes y la institucionalidad. En esas condiciones ¿Quiere Leonel correr todos esos riesgos?
FREDDY AGUASVIVAS